Resolución de Conflictos: ¿Cómo evitarlos?
Durante la etapa infantil, los conflictos suelen estar presentes en la vida cotidiana de los niños porque a veces quieren cosas que otros niños tienen o porque tienen necesidades distintas, y, es aquí, dónde se generan disputas entre los miembros de la familia o los compañeros de aula; por ello, es importante el que los padres conozcan estrategias para resolver estos conflictos y las herramientas necesarias para cambiar las conductas no adecuadas de los pequeños.
Es muy importante el que los niños reconozcan e identifiquen sus emociones para así poder resolver los conflictos que se les presenten.
El conflicto es la acción que brindará la oportunidad de realizar disintas estrategias para poder ofrecer una solución del conflicto en conjunto y estrechar así vínculos afectivos.
Al aplicar las pautas para poder resolver conflictos deben estar presentes los adultos, ya que actuarán como los mediadores; su objetivo será ayudar a los niños a resolver algún altercado o situación.
El proceso de aprendizaje lleva tiempo, por ello, debemos tener paciencia con los niños, recuerden que cada niño tiene su tiempo, todos son diferentes; este tiempo servirá para asimilar mejor los conceptos que les serán de mucha ayuda en un futuro.
Debemos psicoeducar a los niños proporcionándoles técnicas y situaciones en dónde puedan aplicarlas, practicarlas y así, aprenderlas para que más adelante puedan realizarlas sin el acompañamiento de un adulto.

PAUTAS
Anticipar: observar las conductas y emociones de cada pequeño, analizarlas y prevenir los conflictos que podrían aparecer.
Identificar el problema: se logra con la observación.
Dar espacio emocional: contar con un espacio donde los niños puedan expresar sus emociones para que manifiesten cómo se sintieron cuando surgió el conflicto.
Comprensión entre ellos: respetar turnos de palabra, dejar al otro dar su opinión, escucharlos por igual.
Enseñar a manejar y conocer las emociones: expresar las emociones siempre es correcto, no decir “No llores, ya eres grande”.
Buscar soluciones: generar situaciones para brindarles opciones de solución.
Reforzar el comportamiento positivo: así como los adultos deben poner límites a los niños, también es importante reconocer y elogiar los comportamientos positivos, reforzar los buenos hábitos y motivar a los niños para seguir comportándose de una manera adecuada.

La adecuada gestión de conflictos provoca una situación idónea que ayuda al niño a:
- Realizar un reconocimiento de sus emociones.
- Desarrollar su capacidad de empatía.
- Priorizar situaciones.
- Reforzar su autoestima
- Sentir seguridad al enfrentarse a ciertas situaciones.
- Tomar decisiones.
- Saber escuchar y dialogar.
- Estimular el pensamiento reflexivo y crítico.
- Desarrollar la creatividad.
- Tener una expresión corporal más relajada durante el conflicto.
“Es mejor callar durante la tormenta y hablar cuando llegue la calma”